Pasen y vean. Esto es lo que he sido, pero no sé si es lo que seré.

martes, 4 de diciembre de 2007

Un minuto de silencio...

No queria hacer esto

en serio

me hace un nudo en la garganta pensarlo

pero aca estoy

y lo subí

Solicito un minuto de silencio por uno de mis mejores amigos que me acompañaron en mi infancia pintada de blanco y negro sin poder distinguirse mucho el gris oscuro y el claro...

Bueno, estoy así porque ayer, primero de diciembre, el cumpliría 17 años. Que mierda, recuerdo dos cumpleaños de gente que ya no está.

El que no cumplió 17 años se llamaba Jonathan Vasallo, un gran amigo. Me enseño un lote de cosas, también la humildad...

El falleció en donde le hubiera gustado fallecer... Sobre un caballo. Un camión, una ruta, el caballo subió a la ruta y no esperó que pasara el camión para subir al puente y...

Bueno, me duele decir esto, pero por honor a el, tengo que decirlo...

Me molesta y me hace poner de mal humor recordarlo...

Bueno, tengo que ir al cementerio, antes de que me olvide...

Si me comporto agresivo, insultante, o algo parecido, ya sabrán por que es...

Y tengo una canción de mago, de mi disco favorito, que se la quiero dedicar a Jonathan...

Artista: Mago de Oz
Álbum: La Leyenda de la Mancha
Canción: Réquiem

REQUIEM

[Muerto ya Don Quijote, Sancho le dirige estas palabras. Cuando alguien querido se te va, nos queda la sensación de no haberle demostrado todo cuanto sentíamos por esa persona. Esto es una deuda que tenía yo con alguien que se me fue.]

Ahora que ya tú no estás aquí
siento que no te di
Lo que esperabas de mi.

Ahora que todo terminó
a quien de mi te alejó
Yo le quisiera pedir.

Que me deje sólo un día más
para poder hablar
De lo que eras para mi.

Que me deje disfrutar
de tu voz, y contemplar
Tus ojos una vez más.

Te escribo esta líneas en papel,
espero que donde estés
El correo llegue bien.

Por aquí todos estamos bien
luchamos por seguir
como aprendimos de ti.

Echo de menos
el llegar y oír tu voz,
echo de menos
No tener tu apoyo, ¡no!

No creo en el más allá,
no sé donde buscarte
Y aquí no estás.

No creo en la eternidad,
necesito encontrarte
Y estar en paz.

Necesito terminar
lo que un día empezamos
A planear.

Lo que quiero es tenerte y no recordar
Espera donde estés pues tengo que vivir
y cuando muera iré a charlar junto a ti.

No he apreciado lo que he tenido,
no lo he apreciado hasta que lo he perdido.

Y si la fortuna o el azar
me dan la oportunidad
De volvernos a ver.

Juro que jamás te ocultaré
lo que hay dentro de mi ser
Te abriré mi corazón.

Te echo de menos, un beso, adiós, cuídate.
No nos olvides, muy pronto, nos volveremos a ver.

Ahora que ya tu no estás aquí...

[Música: Mägo de Oz – Letra: Txus]

Gracias por su apoyo, esta es la razón de que ando medio bajón últimamente

Renton y Huayat: ustedes, como son extranjeros, tal vez no entienden, pero bajón es igual a deprimido o algo así

lunes, 26 de noviembre de 2007

Cuando los patriotas son extrangros

La puerta sonó tres veces. La mujer atendió. Dejó pasar al tipo que tocaba, y lo hizo sentarse en una silla de la cocina. Todo era muy normal. Hasta que el tipo habló despacio, como buscando palabras que no encontraba. Palabras secas, como sin contenido, temiendo que de ponerle contenido la mujer arrancara a llorar. Hasta que ya no pudo aguantarlo, y lo soltó. Antes de hacerlo, las fotos de Darío que lo miraban desde la heladera lo taladró por dentro, y con eso solo tubo que dejarse llevar para soltar el rollo: Darío había muerto.
La mujer quedó muda, con lo que asustó al extraño hombre. Sabía que era responsable de eso, despues de todo el se ofreció para dar la mala noticia, alegando que sería mas duro que recivir una fría y dura carta. Sin explicación, sin sentido. Luego soltó un leve gemido, se contuvo, y preguntó como había pasado.
El hombre, rapidamente, se preparó para algo que no esperaba encontrarse. Contar la historia.
-Señora. Primero que nada, debo contarle la historia de un niño de 19 años lleno de sueños de libertad, sueños con los que el vivia libre, pero no soportaba saber que otros sufrian opresión. Ese niño es Darío. No era su guerra. Esta guerra, nunca llegaría a este pequeño paraje, y el lo sabia bien.
>>Fué a esa revelión para defender su ideal solo conseguido en los libros. Pero cuando llegó allá, nadie lo apoyó. Era solo un niño para nosotros. Se esforzaba por hacer todo bien, pero todo le salia mal. Nosotros lo incitamos a abandonar. sería un buen médico, abogado o político. Pero su fuerza no estaba en el campo de batalla ajeno.
>>Pero nos atacaron por sorpresa. Mataron a cientos de compañeros. El me llevo a un lugar seguro, tomo un arma y corrió a ayudar a sus compañeros. Gritó, gritó fuerte. Solo yo lo escuché, porque los nuestros tiraron cocteles molotov y granadas. Matamos a los emboscados, pero el murió por nosotros.
>>Ahora, yo creia que Darío sería un gran erudito, pero no servía para nada físico. Yo no lo ayudé. Antes de esto, era un estúpido que solo pensaba en matar y matar. Lo veia como carne fresca para los enemigos. No me importaba él ni mi patria. Lo hacía solo por mí. Pero el me hizo pelear despues de eso como un patriota, derramando sangre tirana.
>>Su ejemplo solo me sirvió a mi. Los demas nunca lo seguirán. Pero quiero que sepa que su hijo es lo mas cerca a un buen hombre que habrá nunca. El siguió sus ideales, pasando fronteras sin importarle nada. El no buscó riquezas, fama, libertad ni respeto. Su único objetivo, era seguir sus ideaes. Nunca se rindió, y aunque era un inútil, hizo lo que pudo por una causa que no era la suya. Perdóneme. Le quería mentir, diciendo que su hijo fué excepcional, un héroe en otra patria, un mártir, o simplemente un poeta. Pero nada de esto fué, simplemente fué un hombre muy inteligente que hizo sus suños realidad, no luchando contra el sistema, sinó a favor de la libertad.

- ¿A si que mi hijo murió solo para mejorar su actitud frente a su patria?

-No. El murió para cumplir su sueño.

-¿Vale la pena morir para cumplir un sueño si no estaras ahí para disfrutarlo?

-Señora:El che guevara, otro revolucionario, dijo una vez: "No luchemos hasta morir, luchemos hasta vencer"¿Puede comprender el sentido del mensaje?

La señora se paró. Abrió la puerta y salió afuera. El hombre la siguió. Se fue para la parada, y se lamento no decirle que su hijo fué asesinado dormido por una emboscada, y se había ganado el respeto de todo el pelotón. Sus últimas palabras fueron la historia recién contada, cuando su mejor amigo fué el unico en oírla, y reproducirla con dificultad a la perturbada señora.



Lo siento huayat, pero no pude completar tu pedido. Espero igual que esta historia te guste...

domingo, 18 de noviembre de 2007

Bendicion para mortales, maldicion para aburridos

El día que se inventó la inmortalidad, fué un dia comun. El sol salió, los ancianos salieron por su paseo matinal, los asesinos mataron igual. Un político seguía mintiendo, y un abogado defendiendo violadores. Un simple y común día en este siglo en esta era de constante cambio. Las flores seguían abriéndose al sol, como adornando este mundo un poco mas. Las personas segían sonriendo sin motivos, las personas segían llorando con motivos.
Pero el día 20 luego de ese día, fué onocido mundialmente como el comienzo del fin. El día en que la muerte fué vencida. El científico fué famoso y repudiado por religiosos ortodoxos, pero los calmaron diciendole a cada religión que este era el regalo de su/s dios/es. Resultó ser un castigo divino, no por su belleza, sino por la creencia religiosa. Así fe vencida la muerte. Los musulmanes odiaron a este hombre, porque este hombre proponía tomar las llaves del cielo y lanzarlas hacia la boca de un furioso dragón invencible. Con este brebaje, el cielo nunca sería alcanzado.
Pero las deas religiones creyeron que este era el cielo. Quienes no tenian religion, era algo muy ambicioso, que conseguirían a toda costa.
Así, la poción, medicamento, droga, o veneno (como la llamaban los musulmanes) se distribuyó gratis por el mundo. El científico/brujo/diablo lo dió gratis, porque el no buscaba lucro, el mismo declaraba que buscaba a felicidad. Curiosamente, este hombre apareció muerto, lo cual cayeron en sospecha poderosos grupos extremistas del medio oriente, lo que ocasionó una guerra estúpida, ya que eran inmortales contra suicidas.
Así, los que quedaron vivos fueron inmortales, sin contar personas aisladas de la civilización. Con el tiempo, estas personas se aburrían, extrañamente extrañaban la muerte (valga la redundancia). Necesitaban la muerte, porque se aburrían. Muchos se colgaron, atravesaron, suicidaron, en fin. Solo quien se tiraba a un volcán o algún otro fenómeno natural moría verdaderamente, porque se desintegraba en una llamarada de fuego y tierra.
Entonces, las personas hicieron su propio cielo. Cada 10 años, toda persona mayor a 80 años se podía retirar a otro espacio si su actitud buena había sido. Si esta persona había transgredido normas sagradas de su religión, basada en antiguas consesiones, y era mayor a 80 años, cada 10 años era encerrado en una prisión eterna, consumido por el dolor del hambre y la sed. Así, la era de los malditos resolvió torpemente su maldición.


Nota fuera de la narración: El inventor era un filósofo. Sabía las consecuencias de todo, por eso se suicidó luego de inventarlo, asi castigó a la humanidad con la meta mas deseada, sin saber que los inmortales existían desde antes. Sus nombres aún se conservan en la memoria de las personas. Pero eso no importa, la humanidad ya se acabó desde el mismo momento en que pudo cambiar su forma física a voluntad...

martes, 4 de septiembre de 2007

Una mañana distinta

Esa mañana, la ciudad despertó como cada día. Las calles aún estaban sucias. Las lámparas sanas tardaron en apagarse. Algunos vehículos seguían con el motor caliente. Los puentes goteaban sobre los ríos calmos, pero en movimiento, negros como los ojos de un asesino. Las aceras tenían envoltorios de cigarrillos, chicles y escupidas. Nadie había salido a barrer. Era muy temprano, un domingo como tantos otros. Excepto para las personas, ellas recordarían este día hasta sus últimos suspiros.

Para ellas, el despertar de la ciudad fue traumático. ¿Cómo imaginar la reacción de miles de personas, al verse en el espejo, y descubrir que ya no tienen piel? No se reconocieron. Entraron en pánico, corrieron. Creyeron que algún psicótico los desolló en la noche. Se tocaban, sin entender. No tenían pelo, pero sentían su piel. Nada cambió, solo el color. Los científicos no entendían que ocurría, ya que la piel no puede ser transparente.

Hubo miles de explicaciones, pero ninguna dio en el clavo. Razones religiosas, pseudocientíficas, hasta la fecha del calendario estuvo entre las más comentadas. La primera reacción de todos fue cubrir su piel casi por completo. Era una mañana cálida en un verano soleado, pero no importó. Guantes improvisados, pasamontañas caseros, lentes de sol. Les daba miedo verse a los ojos que ya no parpadeaban.

Al salir a la calle, notaron que no era personal: gran parte de la población estaba cubierta. Algunos salieron vestidos con sus ropas normales, como un acto de rebeldía contra el sistema. Los miraban mal, con vergüenza ajena, con miedo. Eran extraños, ya sin rasgos faciales, ya sin piel de colores distintos, ya sin más diferencias que la altura y los movimientos particulares.

Lo más lógico era destaparse, pero, ¿por qué no hacerlo? Tardó años educar a las personas para que se atrevieran. Hubo muchas resistencias. Entre ellas, un mercado entero de máscaras con rasgos, de guantes con piel, de accesorios para la playa. Otras fueron encontradas en una nueva religión, que pregonaba que esto era un castigo extraterreste, y que la única forma de recuperar las vidas pasadas era ocultar su piel.

Con el tiempo, la población se destapó. Comenzó a dejar de lado los accesorios, las teorías, las ideas conservadoras. La gran masa de gente que caminaba por el centro ya no usaba máscaras, guantes, ni lentes de sol. Las personas se acostumbraron, dejaron de lado los prejuicios que tenían, y comenzaron a adoptar otros. El suceso nunca fue explicado, pero cada uno contaba su teoría, muy seguro, como si su historia personal fuera importante para el universo.

viernes, 17 de agosto de 2007

La lluvia eterna

Llueve. Llueve en la ciudad, como si nunca hubiera llovido tanto. Llueve como si el mundo se detuviera por un segundo. Las almas observan la lluvia, como buscando una respuesta. Llueve como si las nubes no recordaran por qué comenzó a llover. Muerte, odio, maldad. Guerras, represión y silencio. No se escucha nada, solo el ruido de las gotas caer sobre el mundo.

Dice el dicho que siempre que llovió, paró. Pero la lluvia, esta lluvia, es eterna. Caen gotas y más gotas. No hay castigo, ni truenos o centellas. No hay perdón, o viento congelando los huesos. Solo las millones de gotas cayendo como una cortina de seda. No se sienten ruidos, ni motores, ni disparos. Risas o llantos. Voces o gritos. Solo hay millones de espectadores, boquiabiertos, que no saben cómo reaccionar. No hay asientos en primera fila o asientos de tercera. La platea mundial observa el espectáculo más maravilloso que sus ojos hallan visto, o verán.

Nadie habla, solo observan, como si buscaran aprovechar el momento. Solo algunos pensaron en la catástrofe que esto traería. Otros, deseaban en secreto que nunca acabara. Y lo haría, ya que es imposible que lloviera al mismo tiempo en todo el mundo. Sin embargo, el espectáculo meteorológico refutaba esa afirmación, como si tirara abajo décadas de ciencia. Pero el manto acuático no era lo único que desafiaba las leyes de la ciencia. El agua desaparecía de forma misteriosa. La tierra la bebía, pero era imposible que absorbiera tanta agua en tan poco tiempo.

Al pasar los días, las personas se acostumbraron al abrazo líquido que los envolvía al salir. Ya no podían usar celulares, leer libros u hojear el periódico. Esa paz que los invadió se volvió poco a poco en rencor. Las personas olvidaron la sequía, la falta de agua potable, el verde que comenzaba a crecer en los desiertos y la supresión del resto de los fenómenos climáticos. No apreciaron qué cambiaba para bien, solo qué tanto había cambiado su vida particular. Como respuesta, la industria comenzó a investigar el fenómeno, y no pudo encontrar una respuesta a él.

Con el tiempo, aceptaron la lluvia como un separador entre un antes y un después. Los nietos de los niños que disfrutaron de la primera lluvia escucharon de ellos miles de historias, muchas de ellas exageradas. Los pobladores del mundo jamás descubrieron los orígenes de la lluvia, por qué no inundaba la tierra, y por qué no se acababa. Las supersticiones dictaban que era una medida de la tierra, un mecanismo de defensa contra la depredación producida por el hombre. Pero claro, nunca se conocieron pruebas de tales afirmaciones.